Hay un momento clave en la vida de todas las personas.
Puede ser la primera vez que te quedaste hasta tarde en una fiesta, cuando fuiste aquel verano con tus amigos a la playa, el momento que decidiste que carrera ibas a estudiar.
El día en que dijiste adiós a tu familia para comenzar tu propia aventura, o ese dibujo tan bonito que hiciste en clase y mamá enmarcó en la cocina.
Puede ser la primera vez que te quedaste hasta tarde en una fiesta, cuando fuiste aquel verano con tus amigos a la playa, el momento que decidiste que carrera ibas a estudiar.
El día en que dijiste adiós a tu familia para comenzar tu propia aventura, o ese dibujo tan bonito que hiciste en clase y mamá enmarcó en la cocina.
Si tuviese que elegir un momento preciso de mi vida, me aseguro que sería el haberte conocido y haber vivido un par de años junto a ti.
Han sido suficientes para que hayas dejado un orificio en mi del tamaño de una bola de cañón, y una herida de esa magnitud no se cura ni encontrando los mejores cirujanos.
Esto me pasa por ser una mala pirata, que en vez de sentarse a beber whisky en una sucia barra abarrotada de tristes marineros, prefiere contarle a la luna cuanto le sangra el recuerdo de tu herida.
Pero bribón eres, no sabes lo difícil que no es acordarse de tus lunares y querer dibujar un mapa sobre ellos.
Pero bribón eres, no sabes lo difícil que no es acordarse de tus lunares y querer dibujar un mapa sobre ellos.
Que me atraquen cuantos barcos quieran, que el tesoro no se halla en esta popa.
Que levanten cuantos bidones vacíos de vino puedan; que embistan las mohosas paredes que mantienen a flota este barco a la deriva.
Porque pasada media noche el peor llanto de sirena lo tengo yo.
Que levanten cuantos bidones vacíos de vino puedan; que embistan las mohosas paredes que mantienen a flota este barco a la deriva.
Porque pasada media noche el peor llanto de sirena lo tengo yo.
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