sábado, 10 de octubre de 2015

Veintitrés maneras de recordarte a solas.

Día 23.

No recuerdo si fue que me dolió mas el día
o la noche.
Estoy segura de que han sido 23 días buscando tierra firme en tu existencia.
Pero no he vuelto a encontrarla,
y estoy varada en medio del mar.
Y ahora me dejo llevar en la inmensidad de todas las lagrimas que 
se desbordaron a tu salud.

Mi pequeño barquito no tiene sonrisas donde atracar y saquear
a besos y mordiscos.
Mi pequeño yo apenas se sostiene con una vela blanca que ya indica mi derrota.
Que no quiere seguir jugando al escondite,
que ha perdido y se ha acabado el tiempo
y los sitios donde buscarte.

¿Acaso has vuelto a casa sin mi porque se ha hecho tarde?

Y sé, que no solo los cuentos empiezan en 23,
sin ti, ahora las pesadillas también.


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