Estoy viajando con una canción lenta de fondo
si no te importa, sacaré una copa mientras doy vueltas por la habitación
con la cabeza rozando el suelo, atenta del ritmo de mis pies.
Es un hecho, tengo la pared llena de relojes pero no se leer la aguja pequeña que me intenta guiar.
¿Aún no ha llegado Octubre?
La canción ha cambiado, suena un triste piano.
Sus cuerdas me recuerdan a mi cuando vibran, pero yo estoy rota.
Parece que esté escribiendo a alguien ciego, o sordo. O sin corazón.
Parece que yo quiera ser esa persona ciega, sorda, sin corazón.
Esta canción se ha metido en mi cabeza,
me golpea contra las paredes,
quiere que me arrodille
me grita - ¡No eres suficiente buena, te lo estoy diciendo!
si no te importa, sacaré una copa mientras doy vueltas por la habitación
con la cabeza rozando el suelo, atenta del ritmo de mis pies.
Es un hecho, tengo la pared llena de relojes pero no se leer la aguja pequeña que me intenta guiar.
¿Aún no ha llegado Octubre?
La canción ha cambiado, suena un triste piano.
Sus cuerdas me recuerdan a mi cuando vibran, pero yo estoy rota.
Parece que esté escribiendo a alguien ciego, o sordo. O sin corazón.
Parece que yo quiera ser esa persona ciega, sorda, sin corazón.
Esta canción se ha metido en mi cabeza,
me golpea contra las paredes,
quiere que me arrodille
me grita - ¡No eres suficiente buena, te lo estoy diciendo!
Cuánto dolor. Creas imágenes muy bonitas, muy poéticas, y creo que ni si quiera te lo planteas. Yo no sé qué hay que tener para escribir, pero tú lo tienes. No sé de qué hay que carecer, pero tú no lo tienes. A mi no me importan las tildes, me importa lo que evocas, y no sé si será esta música, o estos colores que has elegido, pero he leído tres entradas de este blog y estoy destrozado. Me voy a mi blog, a aprovechar esto que siento ahora.
ResponderEliminarNos leemos.