Empezó el año como todos, sin brindis, con pocas luces, familia separada en sillas de distinta altura, como si quisiera avisarme de la jerarquia tan delimitada que existe en un espacio tan pequeño.
El comienzo de cada Enero suponía el encogimiento un milimetro más de mi corazón, y es que recuerdo que de pequeña el cuerpo me pesaba más de amor, de sueños, de gloria.
Ahora pesa de desilusión, de melancolía, de cuando soñaba con ser mayor para hacer todas esas cosas que las chicas mayores de mi barrio hacian. Sin saber que una casa, unos estudios, un hermano, una pareja, un matrimonio acabado que no es capaz de poner fin por si mismo, lo llevaría como una piedra en mi espalda. Por no hablar de un pasado. El pasado siempre está ahí para intentar cortarnos las alas de los pies.
Y como si fuera un oraculo, no pedí deseos, pues hace años deje de creer aunque vuelque mi corazón en ciertss creencias solo por tener algo a lo que aferrarme, me quedé callada. Y seis meses después, mi cuarto aparece oscuro.
Como si acabara de despertar ahora, como si justo en este insntante supiera descifrar la realidad del sueño, entonces comienzo a llorar desde el corazón, me siento abandonada una vez más, ni si quiera la cama sabe acomodarse a mi cuerpo marchitado.
El comienzo de cada Enero suponía el encogimiento un milimetro más de mi corazón, y es que recuerdo que de pequeña el cuerpo me pesaba más de amor, de sueños, de gloria.
Ahora pesa de desilusión, de melancolía, de cuando soñaba con ser mayor para hacer todas esas cosas que las chicas mayores de mi barrio hacian. Sin saber que una casa, unos estudios, un hermano, una pareja, un matrimonio acabado que no es capaz de poner fin por si mismo, lo llevaría como una piedra en mi espalda. Por no hablar de un pasado. El pasado siempre está ahí para intentar cortarnos las alas de los pies.
Y como si fuera un oraculo, no pedí deseos, pues hace años deje de creer aunque vuelque mi corazón en ciertss creencias solo por tener algo a lo que aferrarme, me quedé callada. Y seis meses después, mi cuarto aparece oscuro.
Como si acabara de despertar ahora, como si justo en este insntante supiera descifrar la realidad del sueño, entonces comienzo a llorar desde el corazón, me siento abandonada una vez más, ni si quiera la cama sabe acomodarse a mi cuerpo marchitado.
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