domingo, 30 de agosto de 2015

Veintitrés maneras de recordarte a solas.


15. Cuando estoy sola y hace frío.


Nunca quise parecer tan frágil.
pero es difícil cuando siempre es el invierno quien te cala los huesos.

Y los charcos te reflejan tan bien,
a ti y a tu manera de marcharte siempre.

De dejarlo todo tan seco, mustio y vacío.
Tan feo y sin ganas.

Duele. Dolía. Y dolerá.
Y el viento parece susurrarte entre los arboles, tan bajito.
Como si no estuvieras, o no quisieras estar.

Y entonces recuerdo que quiero que me recuerdes.

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