15. Cuando estoy sola y hace frío.
Nunca quise parecer tan frágil.
pero es difícil cuando siempre es el invierno quien te cala los huesos.
Y los charcos te reflejan tan bien,
a ti y a tu manera de marcharte siempre.
De dejarlo todo tan seco, mustio y vacío.
Tan feo y sin ganas.
Duele. Dolía. Y dolerá.
Y el viento parece susurrarte entre los arboles, tan bajito.
Como si no estuvieras, o no quisieras estar.
Y entonces recuerdo que quiero que me recuerdes.
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