miércoles, 9 de noviembre de 2016

La vida no siempre es bonita bajo un par de sabanas.

No importa cuantas veces me sentí a salvo en tu pecho, si ahora apenas puedo salir de debajo de una sabana para ver el mundo. Si ahora cualquier palabra intenta cortarme con sólo pensarla.
No importa cuantos días he luchado conmigo mismo para llegar aquí, si se que no ha servido para mantenerme a flote. He perdido.

Miles de recuerdos con gran peso vuelven a salirme de los zapatos, llenos de agua. Ellos también lloran. 


Y se nota cuando estas cansado, pero no de sueño, porque te pesan los ojos,   porque tienes un río dentro.

Has cerrado la puerta de tu habitación que no es tan tuya, pero es donde tu cuerpo habita, 
intenta colocar todas tus raíces,  
se estira
se mueve por la sala, tienes que abrir la ventana, porque no hay espacio. 

Tus raíces salen y las ventanas se bloquean, 
alguien de fuera te ve, y le molestas. 
Empieza a cortar tus raíces, secas y débiles.
Te duele, por eso te encoges, te tragas tus raíces de nuevo.

El agua se queda en tus zapatos, en tus ojos.
No sale.

Cierras la ventana.
Sabes, que una vez más sigues solo, en un cuarto demasiado pequeño para ti.

Pero no importa.

domingo, 18 de septiembre de 2016

3 a.m.

enredo mi pelo entre los dedos
miro al vacío pensando
¿de qué manera podría matarte?
¿de qué manera podría no verte nunca mas?
ojala no te duela lo suficiente como para olvidarme

doy vueltas en la cama pensando
en nuestra ultima pelea
ambos gritamos - espero no quererte nunca mas.

y a las tres de la mañana estoy escribiendo que no decirte
porque espero odiarte pero no puedo.

Debería estar borracha y no llorando,
convirtiendo todo lo que pienso en realismo sucio.

domingo, 31 de julio de 2016

Esto no es un cigarro que se acaba.

Estoy hasta arriba de llorarte.

Si dices la palabra "adiós"
Dime ¿qué hago escribiéndote?

Si pasan horas, duelen como años.

¿Por qué mi habitación parece ahora tan pequeña?
Tan estrecha,
tan asfixiante,
este espacio se queda reducido a un viejo lápiz mordido
resumido a un pronombre con apellidos: Tú.

¿Por qué no puedo ser adicta al color de una botella?
No quiero testificar que consumí tus sonrisas y me he convertido
en una persona dependiente de alguien que ya no puedo abrazar.

No quiero terminar el circulo de vicio
y no quiero mi síndrome de abstinencia volcado en cada rincón de mi almohada.

Como puedo deshacerme de esto si me gusta caer en cada una
de las paginas que he escrito para ti cuando no mirabas
lo que pensaba.
¿Mi refugio ahora es acaso un par de acordes tristes
que reflejen lo que siento
pero no eres capaz de oír porque estás tan lejos?



lunes, 27 de junio de 2016

vorágine

La poesía está en tus ojos.

En la vorágine de caricias y abrazos al desnudo.
El te quiero que arañaba mi espalda sin mediar palabra.

En tu mirada cansada a las 5 de la mañana,
la misma que intentaba acomodarse con una mano bajo mi cabeza
y otra encima de mis costillas.

Costillas, que vomitan mariposas
y si soplas
en ellas
encuentras canciones con tu nombre.

Guapa por la mañana,
guapa desnuda
guapa arrancando risas que despiertan naturalidad.
Guapa tras la cortina de la ducha.

Que melodía tan preciosa cuando te vi elevarte
y proclamarte , y compartirte conmigo.

Que mierda
cuando guardaste tus cosas
y solo me dejaste con un beso en la ventanilla.


martes, 23 de febrero de 2016

23 de febrero. 17:54 Te echo de menos.

"Me quedé con las ganas de que fuéramos la mejor historia de amor."  
- Danns Vega



Creí que aguantaría tu ausencia si te escribía, pero la tinta se está arrugado en el papel.
Sucia, vieja, fea.
Y tu no me lees, ni si quiera los ojos.
Porque no estas aquí para verme y ver todos los espacios en blanco que te he guardado.
Tenia demasiados planes para tu regreso, pero ninguno de socorro si no querías volver a verme.
Mi mente juega conmigo y se ríe de mi en esta situación de máxima alerta
que no puedo controlar, más que escuchando como tus ojos se tornaban fuego vivo mirándome
y tus abrazos susurraban bajo mi ropa.
¡Qué clase de castigo es este, que me ha impuesto el mismísimo averno!
¡No, maldita sea! Ni si quiera él quiso pensar en cuanto sufrimiento y vacío dejaría tu ausencia.
¿Entonces quien ha sido el temido engendro al que he osado despertar para imponerme tal cicatriz tormentosa?
Quizá, fui yo querido amor mio, con mis palabras borrachas en ira.
Quizá, fui yo, quien ingenuamente jugó sin saberlo, y acabó perdiendote.

Y bien, sé yo que lo único que me queda es aguantar tu ausencia, que me quema en un día, como tres otoños.


sábado, 23 de enero de 2016

Inefable.

Por favor, alejame de aquí. - dije-
Alejame de esta triste realidad, vaciame el corazón con tus propias manos, arranca los suspiros que sobran, por culpa de la falta.

Y llévame a través de las nubes,
del olor a tierra mojada,
de las brisas veraniegas,
de la melancolía que provoca un recuerdo,
de los días nublados,
de lo inefable.

Regalame un vuelo de ida a la comisura de tus labios,
empujame con un soplo de amor a la cornisa de tu sonrisa,
para que aprenda a volar,
y si caigo, que no sea de miedo
porque tengo el olor de tu piel
en mi pecho.

Despedidas que nunca acaban.


Después de intentar tranquilizarme con su sonrisa cálida,
su expresión se torno triste, miro al suelo y me dijo:

- Sé que no volverás.

Se giró y acercó a la puerta sin levantar la vista.

- Esa es una de las pocas cosas que sé y que nunca fallan.
Tenia razón, no volví.

Pero siempre pensé en ella.
Y en como dejó aquel día mi cama, y mi vida.
Completamente vacías.