Día 23.
No recuerdo si fue que me dolió mas el día
o la noche.
Estoy segura de que han sido 23 días buscando tierra firme en tu existencia.
Pero no he vuelto a encontrarla,
y estoy varada en medio del mar.
Y ahora me dejo llevar en la inmensidad de todas las lagrimas que
se desbordaron a tu salud.
Mi pequeño barquito no tiene sonrisas donde atracar y saquear
a besos y mordiscos.
Mi pequeño yo apenas se sostiene con una vela blanca que ya indica mi derrota.
Que no quiere seguir jugando al escondite,
que ha perdido y se ha acabado el tiempo
y los sitios donde buscarte.
¿Acaso has vuelto a casa sin mi porque se ha hecho tarde?
Y sé, que no solo los cuentos empiezan en 23,
sin ti, ahora las pesadillas también.
No recuerdo si fue que me dolió mas el día
o la noche.
Estoy segura de que han sido 23 días buscando tierra firme en tu existencia.
Pero no he vuelto a encontrarla,
y estoy varada en medio del mar.
Y ahora me dejo llevar en la inmensidad de todas las lagrimas que
se desbordaron a tu salud.
Mi pequeño barquito no tiene sonrisas donde atracar y saquear
a besos y mordiscos.
Mi pequeño yo apenas se sostiene con una vela blanca que ya indica mi derrota.
Que no quiere seguir jugando al escondite,
que ha perdido y se ha acabado el tiempo
y los sitios donde buscarte.
¿Acaso has vuelto a casa sin mi porque se ha hecho tarde?
Y sé, que no solo los cuentos empiezan en 23,
sin ti, ahora las pesadillas también.




