sábado, 10 de octubre de 2015

Veintitrés maneras de recordarte a solas.

Día 23.

No recuerdo si fue que me dolió mas el día
o la noche.
Estoy segura de que han sido 23 días buscando tierra firme en tu existencia.
Pero no he vuelto a encontrarla,
y estoy varada en medio del mar.
Y ahora me dejo llevar en la inmensidad de todas las lagrimas que 
se desbordaron a tu salud.

Mi pequeño barquito no tiene sonrisas donde atracar y saquear
a besos y mordiscos.
Mi pequeño yo apenas se sostiene con una vela blanca que ya indica mi derrota.
Que no quiere seguir jugando al escondite,
que ha perdido y se ha acabado el tiempo
y los sitios donde buscarte.

¿Acaso has vuelto a casa sin mi porque se ha hecho tarde?

Y sé, que no solo los cuentos empiezan en 23,
sin ti, ahora las pesadillas también.


Querido tú, que me quitas el sueño y me regalas la sonrisa.

Me es tan necesario una noche entera para poder posarme tranquilamente sobre ti,
y acurrucarme en tu respiración, mientras poco a poco
me sumo al profundo sueño que tus manos me proporcionan con sus caricias.

Me urge tanto la necesidad de abrir los ojos y contemplarte un ratito mas hasta que te marches.

'5 minutos mas por favor, no te vuelvas a esfumar querido sueño con alas de mariposa'.

Porque cuando te vayas, desearé que el tiempo se pause, para esperarte mas tiempo.



Querido hombre de la luna.

Recuerdo que me enamoré del caos que había en tu cabeza
Lo tenias todo tan desordenado,
que me acomodé.

Sin pensármelo dos veces, coloqué toda mi vida en ti.
Y soñé, y reí, y confundí la realidad.



domingo, 27 de septiembre de 2015

Veintitrés maneras de recordarte a solas.

Cuaderno de bitácora; los números nunca fueron lo mio.

Día 3.

Ha empezado a llover. También dentro de mi.

Todas las cartas que me escribiste,
se han mojado.

Estoy llorando.




Artista: Adara Sánchez Anguiano.

domingo, 13 de septiembre de 2015

Veintitrés maneras de recordarte a solas.


Cuaderno de bitácora; 

 Noche 9 sin dormir.

Este maldito viento no se a donde me lleva
pero intento luchar por volver.

Tengo el pelo demasiado revuelto,
quizá mas aún lo están mis pensamientos.

Rómpeme en caso de incendio.

"Rómpeme en caso de incendio." 

Le dije la noche en que no paraba de llorar.
Sabia que si seguía disgustando su mirada necesitaría apagar el fuego de una vez por todas.
Aunque el cristal que me mantenía a mi y a mi caos se hiciera añicos; era lo único que podía hacer para sofocar tu dolor.

Como una mala yerba, que no pertenece a este campo lleno de margaritas, yo me aferraba a esa misma tierra para sentirme igual que ellas.
Pero yo nunca muero, ni si quiera las malas yerbas mueren de amor y pena.
Estamos condenadas a llevar el peso sobre nuestras raíces y esas miradas sucias de la gente al ver que no tienes bonitos colores.

No eres arrancada para que alguien aspire tu aroma, ni para adornar la mesa del comedor, ni si quiera para preguntar un melancólico:

'¿Me quiere o no me quiere?'




sábado, 12 de septiembre de 2015

Bolas de cañón.

Hay un momento clave en la vida de todas las personas.
Puede ser la primera vez que te quedaste hasta tarde en una fiesta, cuando fuiste aquel verano con tus amigos a la playa, el momento que decidiste que carrera ibas a estudiar.
El día en que dijiste adiós a tu familia para comenzar tu propia aventura, o ese dibujo tan bonito que hiciste en clase y mamá enmarcó en la cocina.
Si tuviese que elegir un momento preciso de mi vida, me aseguro que sería el haberte conocido y haber vivido un par de años junto a ti.
Han sido suficientes para que hayas dejado un orificio en mi del tamaño de una bola de cañón, y una herida de esa magnitud no se cura ni encontrando los mejores cirujanos.
Esto me pasa por ser una mala pirata, que en vez de sentarse a beber whisky en una sucia barra abarrotada de tristes marineros, prefiere contarle a la luna cuanto le sangra el recuerdo de tu herida.
Pero bribón eres, no sabes lo difícil que no es acordarse de tus lunares y querer dibujar un mapa sobre ellos.
Que me atraquen cuantos barcos quieran, que el tesoro no se halla en esta popa.
Que levanten cuantos bidones vacíos de vino puedan; que embistan las mohosas paredes que mantienen a flota este barco a la deriva.
Porque pasada media noche el peor llanto de sirena lo tengo yo.